Como todos los seres humanos, el Comediante Itinerante está haciendo los recuentos de éste año, los sueños que no se cumplieron, los fracasos amorosos, económicos, políticos y sociales.
Creo que nada en éste mundo compila mejor la historia de un año que las imágenes que te vienen a la mente cuando escuchas una melodía relacionada a una vivencia, yo recuerdo claramente lo feliz que era cuando tenía casa y veíamos un anuncio en donde el gato maullaba una composición clásica.
Recuerdo también la música que escuchaba en la primaria, mientras los otros niños se ensoñaban con Ace of Base o Whitney yo escuchaba "Lo mejor de los acordeones de París" y aun ahora cuando escucho algo similar me recuerda esa época de desadaptación evidente y depresión absoluta.
No fué asi en la secundaria, veía MTV toda la tarde en un centro comercial cercano a nuestra vecindad, solo que ya no tenía a nadie con quien hablar, la mayoría de mis compañeritos era hijos de presos y sus modales distaban de las bohemias y divertidas conversaciones que uno tiene con seres civilizados.
Siempre quise hacer un cassette y regalarlo, el curioso arte de hacer cassettes y rellenarlos exactamente con la suma de tiempos y canciones adecuadas, la posibilidad de crear dos ambientes distintos (uno en el lado A y otro en el B) y la selección justa de canciones populares para que el receptor (del casette) se sienta convencido de escucharlo una y otra vez.
No he regalado aun mi cassette y espero poder hacerlo algun día, sigo teniendo casettera y sigo creyendo que sería muy divertido poder dar uno, solo espero que no sea dándoselo a mis hijos o mis nietos, que nunca entenderán por qué no se debe dejar en el sol o porqué en la cajita de discos siempre habrá una pluma BIC amarilla para "regresarlos"
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